“Si mi hija Cósima se viste así para una recepción, vamos, es que le doy una torta”.
Palabra de Pedro Jota recogida en una entrevista realizada para su propio periódico. Palabra con la que, según la entrevistadora, el director de El Mundo “nos sorprende en su faceta, paterna, humana, de hombre corriente”.
Con su declaración de intenciones, el empresario de la comunicación y la política, el marido de la diseñadora de vestidos imposibles, Agatha Ruiz de la Prada, le muestra a Zapatero el camino a seguir en la educación y el vestir de sus hijas, una educación que al parecer carece del tan necesario como liberal y aguirrista ejercicio firme de la autoridad paterna.
No cabe duda, esa socialdemócrata falta de carácter del Presidente y su esposa permitió a las adolescentes presentarse al famoso concierto de la tan repetida foto con una indumentaria solo al alcance de la espontaneidad y la audacia de Agatha.
¿Cuántas tortas le habría dado Pedro J. a su mujer si en vez del rosa barby y los corazones hubiera optado por el negro gótico y las púas?
¿A qué edad comienza el derecho a la propia imagen sin tirantes?
¿Me imagino esa frase como titular de la entrevista?
Es verdad que en otro momento de la entrevista, Pedro J., (”seguro que este arranque no le gusta”), aclara que la torta es metafórica. Pero si yo fuera Cósima, preferiría vestirme sola, sin la metáfora de mi padre al otro lado de la puerta.

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